
Llevar el hijab en una pasarela o posar para un catálogo de moda modesta plantea una pregunta específica para las musulmanas practicantes: ¿el modelaje modesto respeta los principios islámicos, o sigue siendo problemático a pesar de la cobertura vestimentaria? La respuesta depende de criterios que los artículos habituales pasan por alto, especialmente la naturaleza misma del trabajo de exposición y el contexto de difusión de las imágenes.
Exposición del cuerpo cubierto: un criterio jurídico a menudo ignorado
La mayoría de las discusiones en línea se centran en el hijab, la mezcla de géneros o el tipo de ropa que se lleva. Un ángulo menos tratado en los contenidos francófonos se refiere a lo que algunos juristas contemporáneos llaman el trabajo cuya esencia es la exposición del cuerpo, incluso cuando este está cubierto.
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La idea es la siguiente: una prenda puede cumplir con las condiciones de modestia (amplitud, opacidad, cobertura) mientras se lleva en un contexto cuyo propósito sigue siendo atraer la mirada hacia la silueta. Según esta interpretación, el problema no reside en la tela, sino en la función. El modelo existe para ser mirado, y este propósito plantea interrogantes independientemente de lo que lleve puesto.
Instituciones como Dar al-Ifta al-Misriyyah han abordado este punto entre 2022 y 2023, distinguiendo la ropa modesta usada en la vida cotidiana de la misma ropa usada en un contexto profesional de exposición. Esta distinción cambia las reglas del juego para aquellas que desean trabajar como modelos modestos pensando que la cobertura es suficiente para hacer que el trabajo sea lícito.
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Moda modesta y modelaje: dos realidades que no deben confundirse
Comprar una abaya o un hijab en línea no plantea un problema jurídico en sí mismo. Fabricar y vender ropa que cumpla con los criterios de modestia islámica es incluso alentado por varios eruditos, ya que facilita la práctica religiosa de las musulmanas.
El modelaje, por su parte, introduce un elemento adicional: la escenificación pública de una persona. Y es precisamente ahí donde las opiniones divergen según las escuelas de pensamiento.
El público objetivo cambia el juicio
Varios muftis contemporáneos anglófonos, entre ellos Mufti Menk y Shaykh Assim al-Hakeem, han respondido entre 2021 y 2024 a preguntas específicas sobre el modelaje con hijab. Su distinción principal se basa en el público objetivo:
- Posar para un catálogo destinado exclusivamente a un público femenino, sin difusión mixta, es considerado más tolerable por algunas opiniones, siempre que la ropa cumpla con todos los criterios de modestia.
- Difundir las mismas imágenes en redes sociales o en revistas accesibles a todos se considera problemático, ya que la fitna (tentación) no depende únicamente de la ropa sino también de la mirada del que observa.
- El modelaje que busca la notoriedad personal, incluso con una vestimenta conforme, generalmente se desaconseja, ya que contradice el principio de discreción valorado en los textos.
Este marco de lectura no es binario halal/haram. Introduce grados que dependen del contexto real de trabajo.
Criterios de modestia en el islam aplicados al modelaje
¿Cuáles son los criterios concretos que un modelaje debería respetar para acercarse a la conformidad islámica? Los textos clásicos y las opiniones contemporáneas permiten elaborar una lista de condiciones mínimas.
- La ropa no debe ser transparente, ajustada ni resaltar las formas del cuerpo. Se requiere una tela amplia y opaca.
- La sesión de fotos o el desfile no debe incluir posturas sugestivas, maquillaje excesivo o escenificaciones que atraigan la atención sobre la belleza física en lugar de sobre la ropa.
- La difusión de las imágenes debe idealmente permanecer limitada a un público femenino, o al menos no fomentar la interacción mixta (comentarios, compartidos en plataformas abiertas).
- La intención del modelo cuenta: trabajar para promover la vestimenta modesta difiere, en la apreciación jurídica, de un trabajo motivado por la celebridad o el prestigio.
Estas condiciones rara vez se cumplen todas en la realidad del mercado. Las marcas de moda modesta, incluidas aquellas fundadas por musulmanas, difunden sus campañas en Instagram, TikTok o YouTube, donde el control del público es imposible.

Moda modesta y mercado global: un desajuste con la práctica religiosa
El mercado de la moda modesta representa un segmento en fuerte crecimiento. Grandes marcas occidentales han lanzado líneas dedicadas, y las Fashion Weeks ahora integran desfiles modestos. Este éxito comercial crea una confusión frecuente: lo que es comercialmente “modesto” no es automáticamente conforme a los criterios islámicos.
Un turbante estilizado que deja al descubierto el cuello, un vestido largo pero ajustado, un conjunto cubierto pero fotografiado en una postura de seducción: estas realidades del mercado muestran que la etiqueta “modesta” responde a una tendencia de consumo, no a un pliego de condiciones religiosas.
Para una musulmana que considera esta profesión, la cuestión no se limita a “¿es halal o haram?”. Implica examinar cada contrato, cada campaña, cada difusión caso por caso, según las condiciones enumeradas anteriormente.
Lo que los eruditos recomiendan en la práctica
La mayoría de las opiniones contemporáneas convergen hacia una posición prudente: priorizar trabajos en la moda que no impliquen la exposición personal. El estilismo, la creación textil, la gestión de marca o la redacción de moda son alternativas a menudo citadas por los muftis consultados sobre el tema.
Para aquellas que eligen el modelaje a pesar de todo, la recomendación recurrente es consultar a un erudito de confianza que conozca los detalles concretos del contrato propuesto, en lugar de confiar en una opinión general encontrada en línea. El juicio islámico sobre esta profesión depende menos de una regla universal que de las circunstancias precisas de cada situación.